El mayo español

   La Historia tiene explosiones de casualidad, pero incluso las manifestaciones más espontáneas responden a ciclos históricos. Este es el caso del mayo español, concentraciones y movilizaciones iniciadas el 15 de mayo de 2011. Surge en un sistema en declive tras la crisis de 2008. Este fenómeno responde a dos factores: la crisis estructural del sistema español y la crisis estructural del sistema internacional. 

   La promesa de progreso en España desde la década de los sesenta choca con la realidad de su declive. De este modo, el 15M es un metasistema, una alternativa de evolución del sistema que plantea importantes cambios. Las principales demandas son:

  1. Denuncia de la corrupción. Los frecuentes casos de corrupción generan un gran malestar ciudadano. La transparencia, demanda creciente, reclama la fiscalización de los asuntos públicos.
  2. Demanda de participación ciudadana. Presente en otros países de nuestro entorno desde hace décadas, empieza a cobrar fuerza. Se reclaman canales de participación adaptados a las tecnologías del siglo XXI.
  3. Defensa del estado de bienestar. Los valores materiales, la defensa del bienestar económico, articulan parte de las demandas. Cabe destacar que ¡Indignaos!, libro de Stéphane Hessel, da nombre al propio movimiento. La idea fuerza del libro es la lucha por la mejora de la sociedad tomando como ejemplo el “espíritu del 45”, los grandes acuerdos tras la Segunda Guerra Mundial que instauraron el estado de bienestar.

   Poniendo el foco en las reclamaciones globales del 15M, el sistema internacional, hegemonía de los mercados, genera un gran malestar que explota durante aquellos días. Este fenómeno es heredero de los movimientos altermundistas y se encuentra, a su vez, hermanado con otros fenómenos posteriores como Occupy Wall Street o Nuit Debout. Entre sus demandas destacan:

  1. Contrapesos a los mercados internacionales. El 15M denuncia la enorme influencia de las grandes corporaciones en la toma de decisiones de los países (“lo llaman democracia y no lo es”).
  2. Democratización de la UE. Frente al indiscutible liderazgo de Alemania en la Unión Europea, se reclama la igualdad entre países que garantice el cumplimiento de los Derechos Humanos.
  3. Reducción de las desigualdades entre Norte y Sur. Siguiendo la estela de los movimientos altermundistas, se denuncia la pobreza en el Sur global, exigiendo planes de cooperación para la reducción de las desigualdades.
  4. Lucha contra el cambio climático. El ecologismo también está presente; este movimiento, en sus demandas internacionales, precede al actual fuerte movimiento ecologista.

   El mayo español fue un fenómeno imprescindible para comprender el presente. Cabe destacar la gran simpatía que despertaba, ya que más del 80% de los españoles apoyaba este movimiento (Havas Media, 2011). 

   El 15M recibía un gran apoyo porque, en el fondo de cada persona, hay una denuncia de las injusticias. El mayo español no buscaba aprovecharse de las buenas intenciones, sino gritar, en medio de una sociedad hiperindividualizada, que sigue existiendo la solidaridad por la defensa de un mundo mejor. Decía claramente: vivimos tiempos de autómatas sociales, máquinas para la competencia, pero seguimos siendo humanos. En el fondo, ¿qué nos hace humanos sino la emoción por el cambio de la sociedad hacia reglas del juego más justas? Si me preguntan que defina el 15M en pocas palabras diré que fue “una explosión de verdad cargada de futuro”.

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